El camino hacia mi graduación: Reconociendo una gran lección a través del fracaso

Por: Andrea Luna

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Hoy, el día en que me pondré mi toga y recibiré mi diploma de graduación de USC, pienso tanto en cómo todo empezó y también pienso en lo que el futuro traerá consigo. Mi madre me dio a luz en Los Angeles. Seis meses después de que yo nací, su visa se venció. Sin visa, fue imposible para mi mamá poder encontrar trabajo. Por esa razón, ella y yo nos regresamos a vivir a su tierra natal. Estando en Guatemala y viendo a mi mamá tratando de salir adelante siendo madre soltera, me enseñó a valorar lo que ella me podía dar. Mi mamá encontró la manera de terminar su carrera universitaria mientras trabajaba y me criaba. Su dedicación y esfuerzo me enseñaron la importancia de tener motivación y trabajar duro para alcanzar nuestras metas.

Cuando yo tenía 5 años, mi abuela perdió la vida a causa de un paro cardiaco. La muerte de mi abuela me afectó bastante, y fue en ese momento cuando decidí que yo quería ayudar a salvar vidas. Por esa razón, decidí que cuando creciera iba ser una doctora, pero con el pasar del tiempo me di cuenta de que medicina no era lo que realmente me apasionaba. Empecé a desarrollar un interés muy grande por las computadoras y diferentes tecnologías. Cuando tenía 16 años forme parte de un programa en Guatemala que tenía como objetivo principal enseñarles a los estudiantes más a fondo acerca de hardware y software de una computadora. Desde ese momento, yo supe que quería dedicarme al desarrollo y creación de nuevas tecnologías. Por esa razón, decidí que quería convertirme en una ingeniera. Escogí Ingeniería en Electrónica porque yo aún tenía el deseo de ayudar a salvar vidas y este campo de estudio me permitiría diseñar aparatos que ayudarían a personas.


“Desde el momento en que puse el primer paso en el campo universitario, me enamoré de él.”


Mi pasión por ingeniería continúo creciendo, y fue entonces cuando mi deseo por estudiar en una universidad Americana empezó a crecer. Yo no tenía amigos ni familiares en este país por lo cual mi sueño parecía imposible. Por eso, hice mi sueño a un lado y me inscribí en la universidad en Guatemala. Después de acabar con mi primer semestre, una amiga de la familia decidió viajar a los Estados Unidos y me invito a venir con ella.  Sabiendo que esta era mi única oportunidad, decidí viajar con ella con la esperanza de encontrar alguna forma de poderme inscribirme en alguna universidad en los Estados Unidos. El día de mi regreso a Guatemala se estaba acercando y yo empecé a desmotivarme porque no había podido encontrar ninguna forma de entrar a una universidad. Ya me estaba preparando para el regreso a Guatemala, cuando conocí a una doctora jubilada de Cuba. Instantáneamente, nos llevamos muy bien. Ella me dio trabajo limpiando su casa y luego me dio un lugar en donde vivir. No solo eso, sino también me motivó a no darme por vencida y a enfocarme en mis sueños. Yo no tenía la solvencia económica para pagar por la universidad en ese momento, entonces me dedique a trabajar y a ahorrar dinero. Pude luego inscribirme en Crafton Hills Junior College en la ciudad de Yucaipa con la meta de poder transferirme a una universidad. Aunque las cosas no se veían muy fáciles, yo aún tenía esperanza de poder cumplir mi sueño.

El cambio desde el sistema educativo de Guatemala al sistema educativo acá en los Estados Unidos no fue fácil. Fue con la ayuda de consejeros y trabajadores del Junior College (y un poco de trabajo duro) que logre ser aceptada en 3 diferentes universidades. La carta de admisión de USC fue la última que recibí y a este punto ya había aceptado asistir a otra universidad.  Sin embargo, yo aún estaba muy interesada en el programa de ingeniería de USC y en todas las diferentes oportunidades de investigación y formas de participación que la universidad ofrece. Por eso mismo, decidí visitar la universidad después de que me enteré de que me habían aceptado. Desde el momento en que puse el primer paso en el campo universitario, me enamoré de él. Supe desde allí que ese era el lugar en donde yo debía estar. Después de esta visita, cancele mi inscripción con la otra universidad y acepte transferirme a USC para formar parte del programa de Ingeniería en Electrónica en esta universidad.

Cuando finalmente puede empezar mi primer semestre en USC, sentí una sensación de agradecimiento y satisfacción. El sueño que empezó cuando yo tenía 5 años en Guatemala estaba ahora volviéndose una realidad. Sin embargo, el verdadero reto aún estaba comenzando. Mi primer semestre en USC no fue nada fácil. Obtuve muy bajas calificaciones en mis primeros exámenes semestrales. Los perdí todos. Con todo lo que estaba pasando, pensé en dejar la universidad o cambiarme de carrera. Pero fue con la ayuda de mi familia, mentores, la Asociación de Ingenieros Hispanos y Professionales (SHPE), la Asociación de Graduandos Latinos (LAA), y el Centro Católico que puede recuperarme y seguir tratando. Al final del semestre, logre obtener As y Bs en todas mis clases.

Andrea Luna

Después de varios años de lucha y esfuerzo, las cosas empezaron a mejorar una por una. Yo seguí participando en actividades con SHPE, y también me uní al equipo de diseño de USC conocido como el Autonomous Underwater Vehicle (AUV). Este equipo trabaja en el diseño y construcción de submarinos autónomos. El submarino que el equipo construye participa en una competencia llamada RoboSub cada año en el mes de Julio. También, en el verano del 2016, obtuve mi primer puesto como interna trabajando con Visa. En esta compañía, yo trabajé como Ingeniera de Sistemas. El siguiente semestre me convertí en la líder del equipo de electrónica con el equipo de diseño AUV. Además, en el verano del 2017, obtuve una posición como interna con Microsoft trabajando en la división de Hardware como una Ingeniera de Manufactura. Después de graduarme, voy a unirme a Microsoft y a desempeñar el puesto de Ingeniera de Validación.

Cada una de mis experiencias en USC me han ayudado a convertirme en la persona que soy el día de hoy. Estoy muy orgullosa de convertirme en un graduando de USC, pero al mismo tiempo es una experiencia agridulce. Esta fue mi meta durante muchos años. Ahora que se encuentra prácticamente enfrente de mí, siento la emoción de empezar un nuevo capítulo en mi vida, pero también es difícil darme cuenta de que ya no voy a estar más en este campo universitario, y de que ya no voy a estar rodeada de mis amigos de universidad. Voy a echar de menos estar en el laboratorio tratando de construir nuestro pequeño submarino. Y voy a extrañar tanto mi tiempo en el Centro Católico.

En Guatemala, muchos estudiantes no tienen el equipo moderno y los recursos que estudiantes en este país podemos disfrutar. El venir a los Estados Unidos me ha ayudado mucho a poder apreciar la oportunidad de estudiar acá. Por esta razón, en el futuro yo quiero ayudar con el desarrollo de programas que facilitan el acceso a tecnologías modernas y a carreras en el campo de ingeniería a niños que viven en países no desarrollados. Hay mucha inteligencia alrededor del mundo, que con un poco de apoyo, estos niños también pueden logran grandes cosas en el desarrollo de nuestra sociedad.


“No te olvides de dónde vienes, pero nunca pierdas vista de hacia dónde vas. Yo sé que yo, nunca lo olvidare.”


La vida es como un viaje. En el viaje que yo estoy tomando en estos momentos, yo he aprendido que el trabajo duro, sacrificio, y el apoyo de la familia y amigos es lo que me va a ayudar a alcanzar mis metas. Ahora que me graduó, quiero decirle a las próximas generaciones que nunca debemos dejar de creer en nosotros mismos, incluso en los momentos cuando hemos fracasado. Es muy difícil reconocerlo, pero hay algo muy valioso en fracasar. Una vez fracasamos y tocamos fondo, solo hay una dirección en la que te puedes mover – esa dirección es para arriba. Nunca dejes que nadie destruya tus sueños. No importa que tan imposible sean, lo que hace la diferencia es que tanto tú lo deseas. Finalmente, no te olvides de dónde vienes, pero nunca pierdas vista de hacia dónde vas. Yo sé que yo, nunca lo olvidare.


Andrea Luna se gradúa hoy del Ming Hsieh Departamento de Ingeniería en Electrónica de USC Viterbi. En el otoño, ella empezara a trabajar para Microsoft.

Andrea’s grandmother, Elvira Luna, who helped raise her in Guatemala before passing away in 1998.
PHOTO CREDIT: Andrea Luna

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